Los encuentros alrededor de una mesa pueden ser estratégicos para el devenir de una empresa. Incontinencia verbal, mangas arremangadas y exceso de condimento, son algunas de las fallas de los empresarios a la hora de los almuerzos de negocios.
Un sofisticado cuchillo de plata envuelto en papel blanco y entregado durante el postre fue responsable del fracaso de una negociación de más de cuatro años entre un fabricante de muebles norteamericano y una delegación empresarial japonesa ya que “para los japoneses, el blanco es el color de luto y el cuchillo es como un revólver; símbolo de suicidio”
Hoy, es un caso de estudio para los expertos en etiqueta empresarial.
Para los especialistas, un almuerzo de negocios puede ser determinante en el futuro de una empresa y los detalles a considerar, infinitos.
Estas son algunas reglas a considerar:
• El anfitrión tiene que elegir el restaurant más apto para este tipo de reuniones que generalmente no es el que está de moda.
• Cuando hace la reserva debe chequear la mesa que quiere y sobre todo, las ubicaciones para sus invitados: es una cuestión de negociación más que de protocolo. La persona que está de frente a la puerta o a la ventana principal es la que tiene dominio de la situación.
• Llegar tarde es imperdonable y elegir el lugar de almuerzo cerca de una zona de conflicto, aún peor.
• A la hora de pedir el plato, el responsable es el anfitrión y no se hablará de negocios hasta que todos hayan encargado el postre.
• Para la charla previa existe una tríada de temas que, según los especialistas, están prohibidos: fútbol, religión y política.
• Es mejor evitar el alcohol y las comidas pesadas y sólo levantarse de la mesa en caso de urgencia. Si uno tiene algún malestar estomacal no es correcto decirlo. Son situaciones que uno nunca debería tocar en una mesa.
• La duración máxima de un almuerzo laboral no debería superar las dos horas y que el anfitrión es el que paga la cuenta.
• El intercambio de regalos se hace también al finalizar la comida.
• No quitarse el saco y menos arremangarse la camisa.
Según los especialistas los empresarios suelen caer en los mismos errores: incontinencia verbal, mal uso de los cubiertos, postura incorrecta y abuso de sal. Por ej.: para un norteamericano, que el comensal condimente la comida antes de probarla implica que sacó conclusiones sin tener la información completa acerca de un bife y por ende, puede hacer lo mismo con un negocio.
Cuando alguno de los invitados es extranjero, la adaptación es clave. En muchos países árabes y asiáticos los almuerzos son una especie de entrada en confianza con la contraparte. Recién después se pasa a los negocios. Entonces, lo importante es respetar los usos y costumbres locales tanto en el comportamiento en la mesa como en la vestimenta.
Conocer la cultura y las formas ayuda a concretar o a destruir un negocio.






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Si, es bueno que el lugar sea tranquilo y poco ruidoso, hay veces que no se escucha nada en los restaurants. Y que tenga buen aire acondicionado para quedarse con el saco puesto!!