Cuando tenemos pocos minutos para comer, en un break del trabajo, solemos estar apurados y esto no ayuda a hacer una correcta digestión. El estrés cotidiano es un enemigo de una forma saludable de alimentarse y a la larga el organismo termina por pagar las consecuencias.
En cualquier caso es recomendable tomarse unos minutos antes de almorzar o cenar para que el cuerpoesté preparado para recibir los alimentos. Quizá durante la noche es más propicio hacerlo. Para ello dejar los problemas del día fuera de la mente y luego comer, sin dejar de apelar al placer que esto implica
Una técnica simple
La respiración es fundamental para lograr que el ritmo cardíaco descienda y de este modo podamos alcanzar un nivel de sosiego, imprescindible para poder mejorar nuestra forma de comer. Una técnica, que se utiliza habitualmente en las clases de yoga y otras disciplinas por el estilo, puede ser de gran ayuda.
Hay que buscar una habitación tranquila de la casa, bajar o sacar toda la luz, natural o artificial. Debemos pedir que nadie nos moleste, y tomarnos 10 a 15 minutos para hacer nuestra relajación. Nos sentaremos en un silla, con la espalda bien apoyada en el respaldo y los brazos sobre las piernas. No debemos tener los dedos o las manos tensas.
Una vez en esta posición y con este ambiente (podemos agregar algo de música clásica o new age), comenzaremos a tomar aire por la naríz, poco a poco, contando hasta 4 o 6, dependiendo de la velocidad que imprimamos al ingreso de oxígeno. Al llegar al límite, mantenemos el abdómen inflado, contenemos la respiración y comenzamos a soltar el aire contando 6 u 8, hasta notar que nos “desinflamos”.
Es necesario repetir esta rutina varias veces, con los ojos cerrados, los hombros relajados (como cayendo hacía el suelo) y la cabeza firme en su lugar. Si hacemos esto cada día, si solo podemos hacerlo antes de cenar, será útil igualmente, conseguiremos una mejor digestión y el organismo notará la diferencia, positiva.






Loading...
